Aún recuerdo la sensación que tuve al conocerte. Era fiesta, era emoción, era una alarma diciéndome tienes que volver a verlo y emanaba una euforia que no reconocía en mí. Tenía minutos de conocerte y ya estaba encantada. Claudia (una de mis mejores amigas) intentó calmarme y adentrarme a "la realidad". No tuve más remedio que hacerlo, pero internamente ya se había encendido la llama que haría de mí una feria de colores. Los detalles específicos de la conversación los tengo tan grabados en mi memoria que se me torna difícil relatarlos, tal vez los quiero sólo para mi. Gracias a la tecnología pude encontrarte. No debo presumir de mis habilidades que justo esos días auto-descubrí para hacerlo. Pero lo hice y me atreví en tu cumpleaños felicitarte. Así inició nuestra gran historia de amor. Sólo puedo agradecer por lo que vivimos. ¿Qué momento me gustaría revivir? Todos. Pienso cuando nos presentaron e hicimos "clic", quizás la segunda vez que nos vimos donde se...